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jueves, 25 de marzo de 2021

Luna Llena de Pascua, la Luna Rosa

Cuando tiene lugar la primera luna llena después del equinoccio de primavera, caiga en marzo o abril, suele ser posiblemente una de las lunas llenas más especiales del año. Y cuando está muy cerca al perigeo de la Tierra, he aquí una Superluna. 

El color que adquiere esta luna es de un rojo que se va coloreando de rosado, por esta razón se la suele llamar la "luna rosa", y no por menos, tiene lugar en el más rosa de los signos, como lo es Libra. 

No tiene lugar en días que son días cualquiera, sino que ocurre en los días previos o durante la misma Semana Santa. Y ahí está el quid de su significado, pues la Semana Santa se celebra siempre al compás de la luna llena de Libra que marca este tiempo del año, la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. 






La Luna Llena de Pascua


Es la luna llena más grande y luminosa del año. Se la llama "luna del huevo", "luna de los brotes", o "luna de la semilla", pues sucede en un tiempo muy especial del calendario. Ya por estas fechas están floreciendo las flores, brotan las plantas y los campos, la naturaleza se muestra en todo su esplendor y tras esta luna, se ve el festival de colores que deja la naturaleza para recocijo visual. 

La primavera es especial, y estos días de Pascua, más, a un nivel simbólico y espiritual. Para remontarnos a este significado, hagamos memoria y recorrido de los eventos importantes que marcan estos días pascuales. Y esto tiene nada más y nada menos, que un significado bíblico que se mezcla con el astrológico.





En la Semana Santa se celebra la Pasión, muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret, pilares del Cristianismo, que comparten importancia con la Navidad, días en los que se celebra su nacimiento, casi nueve meses más tarde de estos días especiales. Jesús murió (y resucitó) en unos días de importancia máxima para el pueblo judío, pues en aquel fin de semana que partía desde el primer Viernes Santo de la Historia (el día de la Crucifixión), hasta el día de su Resurrección en domingo, se estaba celebrando la Pascua judía. 

La "Pésaj" o "Pascua" judía son los días que celebran la salida del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, donde estuvieron muchísimos años, y el pueblo hebreo liberado lo hizo bajo la batuta del profeta Moisés, el elegido por Dios para llevar a cabo tamaña misión. En el libro del Éxodo de la Biblia podemos encontrar toda esta información. En la Pascua o Pésaj, se celebra por tanto, la liberación del yugo que ha mantenido al pueblo esclavo. Y este suceso tuvo lugar durante la primera luna llena de la primavera, y cuando tras el equinoccio primaveral se da el primer plenilunio, que cae en el signo de Libra, se celebra la Pascua hasta hoy día desde entonces. 

Moisés había nacido en el exilio egipcio bajo la esclavitud del faraón, hijo de hebreos, y ante el temor de ser aniquilado por el mismo ya que había decretado el asesinato de todos los varones primogénitos hebreos, su madre, Jocabed, metió al bebé (sin nombre) en un cesto que puso en el Nilo, para que el bebé se librara de un fatal destino, y ordenó a su hija Miriam, hermana mayor del bebé, a que vigilara el trayecto del cesto por el río hasta asegurarse que llegaba a buenas manos. Fue la hija del mismísimo faraón la que encontró el cesto con el bebé, y le nombró Moisés, que significa "sacado de las aguas". Moisés vivió como un príncipe egipcio, sin que se supiera que realmente, era el hijo de unos esclavos hebreos. Tenía su misma edad el príncipe heredero al trono que se crió con él como si fuesen hermanos, pero de adulto Moisés descubre su origen y empieza aquí la llamada de Dios. Sería él y no otro, aquel que tendría una importante misión: liberar a su pueblo de la esclavitud. 

Cuando Moisés se enfrenta al ya nombrado faraón, aquel que fue su hermano, empieza toda una lucha. Moisés pide en repetidas ocasiones que su pueblo sea liberado, y ante la negativa del faraón, Dios envía una serie de plagas que asolan Egipto, desde langostas, piojos, ranas, el teñido de rojo de sangre de las aguas, en total diez, hasta llegar a la más brutal de todas: la muerte de todos los primogénitos nacidos en Egipto, si el faraón se negaba una vez más a darle la libertad a los hebreos. Para que ningún niño hebreo sufriera la ira de Dios, se le comunica a Moisés que los hebreos pinten el umbral de sus puertas con sangre de cordero (aquí encontramos un símbolo importantísimo que va asociado a esta luna pascual). Aquí ya la gota colma el vaso, pues uno de los niños que mueren, no es ni más ni menos que el propio primogénito del faraón; mientras tanto los hebreros por su parte, incluido el propio Moisés, pasan la noche de este decreto celestial, escondidos en sus casas siendo testigos de como el ángel de la Muerte va arrasando con las criaturas, esos niños egipcios. El faraón, desolado por la muerte de su hijo, decide finalmente darle la libertad a los hebreos, que guiados por el profeta Moisés, salen de las tierras de Egipto conducidos a la Tierra Prometida, pero el faraón como última estocada, decide perseguirlos, lleno de furia, hasta que alcanza la orilla del Mar Rojo, donde Moisés y los suyos están a punto de ser capturados. Pero aquí se realiza un milagro y Moisés, lleno de fuerza que le da Dios, es capaz de abrir el Mar Rojo en dos, por donde el pueblo hebreo cruza hasta alcanza la otra orilla y guardarse de la caza que el faraón y sus guardas iban a efectuar con ellos, el mar se cerró cuando los egipcios estaban a punto de atravesarlo, y allí perecieron bajo las aguas.






Moisés llegó con su pueblo a la Tierra Prometida luego de vagar durante 40 años, y en este punto, se produce otro mítico pasaje. El pueblo hebreo, harto de vagar, se sume en una vorágine de desenfreno, habían dejado de creer en Dios, ¿por qué les había hecho vagar por 40 largos años si eran "pueblo elegido"?. Como resultado de su enfado, deciden adorar a un becerro de oro y sucumben a las depravaciones más horrendas, Moisés se mantiene en su sitio, y es en ese momento cuando sube al monte Sinaí, conducido por Dios, para que le sean entregadas las Tablas de la Ley y así se ponga orden en lo que viene a ser "un tiempo nuevo", que sería regido por esos Diez Mandamientos que son pilar fundamental de la fe judía (y también de la fe cristiana). Al bajar Moisés del Sinaí con las tablas, se destruye el becerro, y se termina ese tiempo, y comienza la nueva era. 

Aquí aparece un rasgo astrológico: se ha terminado con la era de Tauro, el Becerro de Oro, y empieza la de Aries, la era "del Carnero". Es bastante característico en la pintura y arte y la escultura, caracterizar a Moisés con dos cuernos, como si fuera la cabeza de un carnero. 

















Con Moisés empieza una era un termina otra, y la nueva, tiene unas leyes a seguir que no habían sido redactadas antes, y que se convertirían en máximo precepto para el pueblo judío desde ese momento en adelante, todavía vigente. 

Y a aquella diáspora liberadora de Egipto se le llamó Pésaj "la Pascua", la fiesta clave para los judíos, la gran fiesta, en la que se come cordero y sigue celebrándose desde entonces. Casi nada. En el calendario hebreo esta fiesta comienza el 14 del mes de Nisán, el primer mes (cuando el Sol está en Aries, el carnero) que suele darse entre finales de marzo y abril, pues es un calendario lunar y va variando cada año. 


Y se dice de las eras astrológicas que duran entre unos 1500 ó 2000 años, aproximados, otros dicen que menos y que no llegan a alcanzar esa cantidad de años. ¿Qué pasó con el fin de la era de Aries?. 


Pues unos 1300 años después de Moisés, aproximadamente, nacería en Israel, en la ciudad del rey David, Belén, un niño que tendría que ver mucho con los corderos también. El cordero es algo fundamental para entender a esta luna llena de Pascua. Aquel niño descendiente de la casa de David, realeza pura, fue a nacer nada menos que en un pesebre, porque para sus padres, José y María, no había sitio en la posada en la que pretendían pasar la noche. El pesebre no es el establo, sino una suerte de pieza que se coloca en el suelo donde los pastores van a sacrificar a sus corderos; este niño nació por lo tanto, en un establo, y fue recostado en el pesebre a modo de cuna, porque era lo primero que había por allí ya que no tenían nada más a mano. Toda una simbología: el niño es colocado en un pesebre como si fuera un carnero al que van a sacrificar, y por el tremendo sacrificio de ese niño, se le terminó llamando "el Cordero de Dios" (que quita los pecados del mundo). Jesús de Nazaret nació, como habían vaticinado las Escrituras, en la ciudad en la cual había nacido muchísimo antes el rey David, que antes de ser rey, fue pastor de corderos, ¿qué es esa relación de corderos que tenemos por aquí?. 

El pastoreo era un oficio "normal" en aquellos tiempos, y no tan "normal" porque aunque sea uno de los oficios más antiguos del mundo, para los hebreos de la época era considerado impuro; sólo unos pocos se dedicaban a este oficio, y si estamos hablando de la ciudad de Belén, unos pocos casi elegidos podían desempeñar este oficio. El cordero era un animal sacrificial regular en el Templo de Jerusalén, y cuando llegaba el día de la Expiación, se le perdonaba la vida. Muchas ovejas y corderos eran pastoreadas en Israel, pero sólo en Belén se pastoreaba y criaban aquellos corderos que iban a ser sacrificados exclusivamente en el Templo de Jerusalén, eran corderos muy especiales, sagrados. Jesús de Nazaret nació por tanto en un establo, colocado en un pesebre, pero no en un lugar cualquiera: era un pesebre de Belén, una ciudad sagrada, y ese niño adorado en cuanto vino al mundo, fue colocado como uno de los corderos sagrados y elegidos en aquel pesebre. El destino de ese niño estaba escrito desde su nacimiento: vino al mundo a morir, y lo haría como "un cordero" que se sacrifica por todos los pecados del mundo. De ahí que uno de los regalos que le entregaron los Magos de Oriente, fuese la mirra, detrás del oro y el incienso, pues el oro representa la realeza del Niño, el incienso es su condición divina, y la mirra, que servía para embalsamar cadáveres, anuncia ese triste destino: ese Niño "tendría" que morir. 









La simbología es curiosa, ¿verdad?. 


Jesús de Nazaret es crucificado, como dicen las Escrituras, a los 33 años de edad, un viernes, durante las celebraciones de la Pascua-Pésaj, siendo como dicen los expertos, un 14 de Nisán, el primer mes, y estaban en Jerusalén preparando también el día de solemnidad que es el sábado día siguiente, por lo que había que bajarlo de la cruz rápido para que no hubieran crucificados en el día de reposo. Los expertos han calculado qué día de nuestro calendario coincide un 14 de Nisán cuando murió Jesús, y la fecha más aceptada es la del 6 de abril, el mes de Aries el cordero. La noche anterior a su crucifixión, en aquella última cena que tomó con sus apóstoles y donde instituyó la eucaristía, o primera misa de la Historia, Jesús cenó una de las típicas comidas de Pascua, que son las hierbas amargas y el pan, y al día siguiente, era típico al anochecer de ese día, sacrificar un cordero el 14 de Nisán, pues es el cordero la típica comida de Pascua. Pero aquel 14 del mes de Nisán, día siguiente, hubo un sacrificio mayor en las calles de Jerusalén: a la hora nona, las 15 horas de la tarde, Jesús murió oficialmente en la cruz. Y se dice, hubo un "eclipse", y se atribuyen otra serie de fenómenos a ese momento, pues en las escrituras  se narra sobre un terremoto y como "el velo del Templo se partió por la mitad" del estruendo que cayó. 

Al tercer día, Jesús sería resucitado siendo el único profeta mesiánico de la Historia con tal privilegio, y al Domingo de Pascua, que los cristianos llaman "de Resurrección", se le atribuye simbólicamente un huevo, el huevo representa la vida y el renacer, y a día de hoy, es uno de los obsequios y dulces más típicos en este día, el Huevo de Pascua. Recordemos que la Luna de Pascua es también llamada "luna del huevo", atributo que lleva en muchas iconografías María Magdalena, la santa que fue primera testigo de esa Resurrección. 

Tras la Resurrección de Cristo, empezaría la siguiente era, la de Piscis, y el símbolo de los primeros cristianos para identificarse entre ellos, era un pez, que representaba a Jesús. La cruz vino unos siglos más tarde. 

Tenemos entonces un fuerte significado con el cordero en ambos hechos, en la primera Pésaj que se remonta a los tiempos de Moisés, con esa sangre de cordero protegiendo las puertas de las casas hebreas de la destrucción del ángel de la Muerte n Egipto, a Moisés como el iniciador de la era de Aries, y tenemos al Cordero de Dios, Jesucristo, que murió y resucitó en plena celebración de la Pascua o Pésaj de su tiempo. El cordero de Aries.

La Luna Rosa, la Luna de Pascua, está reflejando no el color rosa de Libra, aunque siempre esta luna llena se da en el signo de Libra, sino que lo que refleja, es el color rojo del signo en el que se encuentra el Sol, Aries, pues la Pascua judeocristiana, siempre tiene lugar cuando el Sol está en Aries y la Luna en Libra, y es por ello que esta luna llena, la primera tras el equinoccio de primavera, es tan especial. Simboliza el fin de un tiempo y el comienzo del otro. Si la primera Pascua de la Historia representó la salida de la esclavitud, la siguiente Pascua, un milenio y algo más más tarde, que marcó el fin de una era y el principio de otra, vino a representar también una liberación: la del perdón de los pecados para el cristianismo, pues la muerte de Jesús, fue todo un sacrificio. La luna llena de Pascua, que parece rosa, representa eso mismo: un cambio considerable en el tiempo y obras que tiene de por medio el significado de lo que supone la unión de dos signos como lo son Libra y Aries, cooperación, reconciliación, y sobre todo inicio de algo nuevo, pues son dos signos cardinales que llaman a la acción y creación propia de pioneros, aparte de la reconciliación y perdón de dos frentes enfrentados. En el primer caso los hebreos terminaron por mirar hacia adelante sin guardar rencor a aquellos que les tuvieron cautivos por siglos, los egipcios, y en el segundo caso, es precisamente el perdón el mensaje principal que transmitió Jesús de Nazaret, que estando agonizando en la Cruz, todavía decía sobre sus verdugos "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Y en ambas historias, se puede ver el sacrificio como trasfondo de todo esto, representado por  la sangre; en la historia de Moisés murieron muchos niños en la más terrible de las plagas que cayeron sobre Egipto, y Moisés se tuvo que sacrificar a sí mismo en una lucha que primero le llevó a tener que lidiar con el faraón, y luego verse metido en una lucha que su propio pueblo empezó contra él mismo, cuando empezaron a idolatrar a un becerro de oro, situaciones que llenaron al profeta de todo tipo de tribulaciones. En la historia de Jesucristo, el sacrificio es evidente: se sacrificó a sí mismo. 

Ese color de la Luna Rosa, no es otra cosa que el reflejo del color rojo de Aries en el Sol, que está en el extremo opuesto, y nos lleva a recordar el simbolismo de esta especial luna llena que tiene lugar todos los años, algunos, cuando está muy cerca de la Tierra, se convierte en Superluna. Es el rojo de Aries el recuerdo simbólico del color de la sangre bíblica, lo que aparece en el cielo cuando vemos esta fantástica luna, que nos llama a la reflexión en días muy señalados del calendario. La sangre del Cordero, la luna llena que marca un final y un comienzo en un proceso en el que ha habido primero dolor y luego alegría infinita seguida por un fuerte sentimiento de amor. Y aparece así en el cielo, desde hace milenios, desde el principio de los tiempos. 


Feliz Pascua. 




Lectio Stellae













sábado, 21 de enero de 2017

Mesías, Avatares y Eras Astrológicas


He estado haciendo una revisión acerca de si es posible establecer un hecho astrológico definitorio del inicio de la era de Acuario. Ciertamente tampoco hubo un hecho astrológico definitorio del inicio de la era de Piscis, porque a Jesucristo se le pueden hacer cartas astrales diferentes según el criterio astrológico, tradicional o moderno, que se emplee, ni fue su nacimiento el único hecho astrológico que hubo. Es importante saber que para los astrólogos tradicionales lo importante era el ciclo de conjunciones Júpiter-Saturno, y que las eras de Acuario o de Piscis son conceptos bastante modernos.
La Astrología tradicional siempre ha dividido el tiempo histórico en periodos de hasta 960 años, subdivididos a su vez en 4 periodos menores de hasta 240 años, en función de las conjunciones de Júpiter y Saturno en signos de cada triplicidad que se repiten cada 20 años. Tras 240 años haciendo conjunción en signos de un elemento, pasan al siguiente. De fuego pasan a tierra, luego a aire, luego a agua, y vuelta otra vez a fuego. La conjunción cada 20 años es la pequeña. Cuando la conjunción al cabo de hasta 240 años pasa a signos de otro elemento se la llama mediana. Cuando la conjunción al cabo de 960 años vuelve a repetirse en el mismo grado del mismo signo se la llama grande.  Digo “periodos de hasta…” porque en realidad las conjunciones medias no se suman sino que en parte se solapan; antes de haber finalizado todas las conjunciones pequeñas en una triplicidad, pueden comenzar las de la siguiente, de forma que se alternan las últimas de la anterior con las primeras de la siguiente.
Tan asumido estaba que las conjunciones de Júpiter y Saturno marcaban los periodos históricos que se puede encontrar referencias a ello en las obras de los historiadores clásicos, no solo de los astrólogos. Abd el-Rahman Ibn-Jaldun (1332-1406) dedica todo el capítulo 52 de su muqadima (introducción) a la Historia Universal “a las vicisitudes de dinastías y de naciones, y que incluye una discusión sobre sobre las predicciones y una exposición sobre lo conocido como adivinación”. :
 “La Gran Conjunción anuncia acontecimientos terribles, como cambios de poder o de dinastía, o el paso del poder de un pueblo a otro. La Conjunción Media anuncia la aparición de disidentes, predicadores de nuevos movimientos, o la ruina de las ciudades y de la civilización que en ellas se asienta. La Pequeña Conjunción indica la aparición de personas que buscan hacerse con el poder.”
Al año platónico de 25.776 años dividido en 12 eras de algo menos de 2.160 años cada una se le llama así porque es un homenaje de los neoplatónicos a su mentor, pero Platón evidentemente no lo conocía. La Astrología tradicional supo que las constelaciones se desplazaban respecto del punto vernal (el 0 de Aries) a partir del siglo 2 AC, cuando Hiparco de Nicea midió la precesión (año 134 AC), pero no existe nada parecido a una teoría de las eras astrológicas en función del desplazamiento de las constelaciones respecto del punto vernal hasta mediados del siglo XIX.
Helena Blavatsky (1831-1891), la fundadora de la Teosofía, fue quien introdujo en Occidente el concepto hinduista de Kali-Yuga, la era de oscuridad por la que aún estamos pasando pero que está a punto de finalizar con la venida de Kalki, último avatar de Visnú, equivalente al Maitreya de la tradición budista. La noción de que estamos a punto de finalizar la era de la oscuridad es clave en la obra de Gurdjieff, de Guenon y en general de todo lo que se dio en llamar ocultismo.
Rudolf Steiner (1861-1925), primero seguidor pero luego disidente de la Teosofía, considera que las eras de la humanidad post-atlante, de 2.160 años cada una, están marcadas por la encarnación de 4 avatares: Lucifer, Cristo, Ahriman y Sorat. El mal absoluto es Sorat; Lucifer y Ahriman no son propiamente el mal, sino fuerzas evolutivas necesarias para la Humanidad, que representan los extremos del que Cristo es el justo medio: Lucifer es la iluminación psíquico-espiritual, Ahriman es el intelecto materialista. Steiner situaba la encarnación de Ahriman para alrededor del año 2000. La encarnación de Cristo marcó la era de Piscis, como la de Ahriman marcará la era de Acuario.
Como ya hemos tratado en este blog, el nacimiento de Jesucristo puede fecharse en el 7 A.C. porque ese año Júpiter y Saturno hicieron conjunción en el signo de Piscis. No obstante, esa era la penúltima (la última fue el 54 D.C. en 28º24’Piscis y en medio hubo dos en signo de fuego) del ciclo de conjunciones en signos de agua que había comenzado el 165 A.C. con la conjunción en 8º49’Escorpio del 16 de septiembre. Ese año tuvo lugar un acontecimiento trascendental en la historia del Judaísmo, la revuelta de los judíos contra el Imperio Seleúcida, liderada por Judas Macabeo. Fruto de esa revuelta fue la toma de Jerusalén al año siguiente y la purificación del Templo (profanado desde el 175 A.C. por los cultos paganos impuestos por Antíoco IV Epífanes) y restauración del culto a Yahveh, el 14 de diciembre del 164 A.C. (día 25 del mes judío de Kislev).  Ese día se conmemora desde entonces en el calendario judío como la fiesta de Hanukkah, que suele coincidir con la fiesta cristiana de la Navidad y se ha acabado contagiando del mismo espíritu consumista.
Se adjunta un enlace para quien quiera comprobar las conjunciones Júpiter-Saturno entre 582 A.C. y 2398 D.C. y si procede, sacar sus propias conclusiones: http://www.astropro.com/features/tables/geo/ju-sa/ju000sa.html
¿cuál fue el stellium que vieron los magos en el oriente? Entre febrero del 7 A.C. y febrero del 6 A.C. Júpiter y Saturno transitaron por Piscis, haciendo conjunción triple en mayo, octubre y diciembre del 7 A.C. Kepler situaba el nacimiento de Jesucristo el 22 de agosto del 7 A.C., porque entonces todos los planetas, salvo el maléfico Saturno, estaban en su domicilio: Sol en Leo, Luna en Cáncer, Mercurio en Virgo, Venus en Libra, Marte en Escorpio y Júpiter en Piscis, siendo Júpiter el dispositor de Saturno con el que estaba en conjunción. Sería la carta natal perfecta conforme a los principios de la astrología tradicional.
Otros astrólogos (Koch, Ferrari, Hughes y Seymour), empeñados en interpretar el texto del Evangelio "nacido de una virgen" como "nacido en el signo de la Virgen", sitúan el nacimiento de Jesucristo entre el 14 y el 15 de septiembre del 7 A.C., de forma que el Sol natal situado en 19º Virgo esté en oposición con la conjunción de Júpiter y Saturno en 19º Piscis.
Julio Hiriart propone el 18 de abril del 7 A.C., porque ese día a las 15 horas y 18 minutos hubo un eclipse anular de Sol, de forma que a pleno día pudieron verse todos los planetas conocidos.
La fecha preferida personalmente por mí para situar el nacimiento de Jesucristo es el 1 de marzo de 7 AC, porque es el momento de máxima concentración de planetas (Sol, Luna, Venus, Júpiter  y Saturno en Piscis, y Mercurio cerca en 24º Acuario), lo que representaría la señal perfecta para el comienzo de la era de Piscis. Ese día los magos verían un gran stellium sobre el fondo de la constelación de Piscis (el stellium de Belén). Ese es el significado de la portada de este blog. Evidentemente un héroe solar debe nacer con la Luna Nueva anterior al solsticio de primavera.


El siguiente gran profeta de la era de Piscis, Mohamed, nació el 22 de abril de 571 en la Meca, bajo una conjunción de Júpiter y Saturno en Escorpio, la primera en signo de agua en casi 7 siglos. Mohamed pasó desapercibido durante sus primeros 40 años de vida, pues no le fue revelado el Corán ni comenzó a predicar hasta 610. No obstante los astrólogos suponían que algo trascendental ocurriría ese año 571, y habían predicho que con esa conjunción surgiría un profeta entre los árabes y alcanzarían el poder, como ya se expuso en este blog a propósito de lacarta natal del Islam
El año 610 en que tuvo la revelación la conjunción se repitió, pero no en signo de agua, sino en Acuario. Por fin la conjunción volvió a tener lugar en Escorpio, en los 13º44’, el año 630, en que es ocupada la Meca, ciudad natal de Mohamed, lo que señala el triunfo definitivo de su movimiento. El primer califato, instituido a la muerte de Mohamed en 632 en la persona de su sucesor Abu Baker, está marcado por esa conjunción en Escorpio de Júpiter y Saturno.
El Califato de los Abbasidas duró hasta el año 1258, en que los mongoles toman Bagdad y ejecutan al último califa, Al-Mustasim, coincidiendo con la Conjunción en signos de aire, concretamente en Libra (signo atribuido a China, el Tibet y Mongolia).  La Conjunción en Escorpio de 1425 marca el restablecimiento del poder del Islam, esta vez de mano de los turcos otomanos. Constantinopla fue conquistada por el sultan Mehmed II en 1453, a los pocos años de la segunda conjunción en signo de agua, esta vez en Cáncer. El declive del Imperio Otomano viene a partir del ciclo de conjunciones en signo de fuego  que comienzan en 1603 en Sagitario.
De ponerle alguna fecha de nacimiento al capitalismo, yo la situaría hacia 1802, porque es cuando comienza el ciclo de 220 años de conjunciones en signos de tierra que justo acaba en 2020. El 16 de julio de 1802 Júpiter y Saturno hicieron conjunción en 5ºVirgo. La última conjunción de Júpiter y Saturno en signo de tierra fue el 30 de mayo de 2000 en 22ºTauro. La primera en signo de aire por otro periodo de 220 años será el 21 de diciembre de 2020, en 0º29’ Acuario.
El primero en introducir explícitamente el concepto de Era de Acuario es Serge Justinien Raynaud de la Ferriere (1916-1962), fundador de la Gran Fraternidad Universal. El situaba su advenimiento para el 21 de marzo de 1948, con su propia y modesta persona como avatar, porque era cuando según sus cálculos pasaba por el punto vernal la primera estrella de la constelación de Acuario.
Samael Aum Weor (1917-1977), fundador del Movimiento Gnóstico Cristiano Universal, reclamó para sí en 1954 el título de avatar de la Nueva Era de Acuario, situando su advenimiento para el 4 de febrero de 1962. Ese día había un soberbio stellium en Acuario con Marte, Saturno, el Sol, la Luna, Venus, Júpiter y Mercurio, comparable al stellium de Belén del 1 de marzo del 7 A.C.. No obstante, había estado precedido el 19 de febrero de 1961 de una conjunción de Júpiter y Saturno en 25º 12’ Capricornio; por tanto todavía estábamos ese año en el ciclo de conjunciones en signo de Tierra.
El único personaje importante conocido nacido en fecha cercana a ese 4 de febrero es el actual rey de Jordania, Abdullah II. Nacido el 30 de enero de 1962 en Amman, tiene una gran conjunción de planetas en el signo de Acuario, y Marte en los últimos grados de Capricornio participa también de esa conjunción. Es por ahora una personalidad bastante discreta y moderada que gobierna como puede un pequeño estado sometido a fuertes tensiones, pero la gran conjunción de Saturno y Júpiter de 2020 a él le afectará de lleno, y coincide con la llegada de Plutón a su Ascendente en Capricornio. De haber un monarca para la era de Acuario, éste es el que más papeletas tiene.

El rey Abdullah II es descendiente del profeta Mohamed; su familia, los Hachemitas, eran los jerifes de La Meca, y su bisabuelo Hussein ostentó el título de Califa tras la destitución del último sultán otomano y la proclamación de la república en Turquía en 1924. A pesar de ello, no considero que vaya a protagonizar un resurgimiento del poder del Islam, porque la marea astrológica apunta a todo lo contrario: no comienza otro ciclo en signos de agua, sino de aire.
Yo me inclino por situar el inicio de la era de Acuario para el 21 de diciembre de 2020, no solo porque inaugura un periodo de 200 años de grandes conjunciones en signos de aire, (exactamente hasta el 2219), sino porque esa conjunción tendrá lugar en el grado primero. Esta conjunción, seguida del tránsito de Plutón a partir de 2024, activará el stellium de 1962, pero ahora dentro del ciclo de aire que tocaba.
Y ahora la pregunta del millón: ¿Qué podemos esperar de la era de Acuario? Pues como en todo, habrá una de cal y otra de arena.
El regente tradicionalmente atribuido a Acuario es Saturno. Urano desde que fue descubierto a finales del XVIII (coincidiendo con la independencia de los USA - qué casualidad) ha sido así mismo asignado a Acuario. Ambos planetas tienen en común ser "fríos" en el sentido de ser los antagónicos al Sol, regente del signo opuesto a Acuario, que es Leo. El Sol en cambio está exiliado en Acuario. El Sol, el astro-rey, siempre ha sido el planeta de los reyes y las monarquías; Urano es el gran rebelde planetario. Por tanto, la era de Acuario será el fin de las monarquías y en general de los liderazgos unipersonales, que serán sustituidos por las repúblicas y el liderazgo colectivo: las asambleas, las redes, los 15-M. Para los nostálgicos del "antiguo régimen" será una distopía, pero a mí personalmente me encanta.
Los otros grandes perjudicados serán las iglesias y las religiones de masas. No por nada los grandes mesías de la era de Piscis que acaba, Jesús y Mohamed, nacieron con la gran conjunción en signo de agua (Jesús en Piscis y Mohamed en Escorpio). Neptuno ahora tiene las de perder, y lo que va a imponerse será el librepensamiento.
La de arena es que Acuario es el signo de Rusia y Siberia. El signo de aire inmediatamente inferior en el cuadrante nor-oriental en el esquema geográfico de Ptolomeo es Libra, signo de la China y Mongolia. Parece que el siglo será el del renacer de Eurasia, del que la gran alianza geo-estratégica formada por Rusia y China es un signo premonitorio.

jueves, 5 de enero de 2017

Tres Magos, Tres Sabios, Tres Astrólogos


Los Reyes Magos pertenecen a la tradición cristiana que dice que en la noche en la que nació Jesús de Nazaret "tres magos" acudieron al pesebre de Belén guiados por "la estrella de Belén" a adorar al niño, rey de los judíos y mesías, a quién le otorgaron los presentes del oro, el incienso y la mirra.
Sus nombres eran Melchor, Gaspar y Baltasar.






En España la noche del 5 de enero o la mañana del 6 (Epifanía del Señor) los niños y mayores reciben regalos (carbón para el que se porte mal), siguiendo así una tradición milenaria que también se celebra en los países hispanohablantes.

La mágica Noche de Reyes. Da igual la edad que se tenga, hoy todos somos niños. Y los hay que aún se acuestan con la ilusión de recibir la visita de Sus Majestades, los Reyes Magos.

¿Quiénes eran estos tres ilustres personajes?. En los evangelios se les llama "magos" pero en ninguno de ellos se les nombra por los nombres con los que les conocemos. Tampoco se dice en ningún escrito de la Biblia que fuesen reyes, ni que fueran tres. Quizás el número tres hace referencia al número de presentes que el niño-Dios recién nacido recibió aquella noche.
La tradición católica suele referirse a ellos como representantes de las religiones paganas de civilizaciones vecinas que serían las primeras en adoptar el Cristianismo primitivo como religión conversa. También se dice que puedieron ser los representantes de alguna casta sacerdotal de estos pueblos vecinos, y se ha apuntado fuerte a su pertenencia como seguidores de Zoroastro, en la llamada religión Mazdeísta; de una casta medo-persa del imperio aqueménida, uno de las primeras etapas del imperio persa.




La única referencia a los Reyes Magos aparece en el Evangelio de Mateo (2-1.2/ 2.12), única fuente bíblica que recoge el relato de como unos "magos" acuden que tras seguir una presunta estrella buscan al "rey de los judíos" que ha nacido en "Jerusalén" guiándoles dicha estrella hasta la pequeña ciudad de Belén.
"Beth.-lehem", cuyo significado es "La Casa del Pan" corresponde con la constelación de Virgo-la virgen con espiga (pan-cereal). Ya nos indicaría este dato que Jesús, el Pez-Piscis, tendría a Virgo en su casa IV ó IC o la X dentro de su carta natal (casas representantes de la madre y el nacimiento o familia de origen)

Hay otro buen puñado de evangelios apócrifos, y que hagan referencia a Sus Majestades lo podemos encontrar en el Evangelio de Tomás (el Gemelo-Géminis) que dice que en realidad estos magos llegaron con tres ejércitos, uno de Persia, otro de Babilonia y otro de Asía Menor (Turquía).
El Papa Benedicto XVI elaboró una curiosa e interesante teoría en su libro "La infancia de Jesús", pues según Su Santidad, los tres magos de Oriente vendrían nada menos que de la espectacular Tartessos, esa civilización ubicada en el triángulo de lo que hoy es Cádiz-Huelva-Sevilla, llamado hoy día Doñana (Inanna-Astarté), dando lugar a la alternativa de que Melchor, Gaspar, y Baltasar fuesen en realidad unos sabios andaluces. Un portavoz de la Conferencia Epsicopal aseguró que en ningún momento el Santo Padre asegurara que los Reyes Magos fuesen de Andalucía, pero las investigaciones de Benedicto XVI apuntaban a que los sabios/magos procedían no de Oriente, sino del extremo Occidente de la Tierra, que entonces eran las columnas de Hércules, Andalucía; Tartessos, la esplendorosa civilización situada en el extremo occidental de la Península Ibérica.



El Evangelista Mateo no especifica claramente la condición de estos "magos", y hubiera sido bastante increíble que en aquellos tiempos del primitivo cristianismo y del judaísmo contemporáneo a Jesús se les denominara "magos" pues esto haría referencia a la "hechicería" tan duramente penada por las tres religiones abrahámicas. Según el Evangelio, la visita de estos hombres tiene buen propósito, pues ellos acuden a "adorar al rey de los judíos" y la presencia de los magos provoca mucha desconfianza en el rey Herodes, que se asusta lo suyo al pensar que ese nuevo Mesías puede convertirse en una competencia para él y su reino. Parece ser que en algún momento Herodes y los magos se conocen personalmente y el monarca les ruega que averigüen dónde se sitúa el lugar de nacimiento del niño para poder de esa forma acabar con la vida del que sería su rival. Los magos no sospechan que el niño tuviera la característica que describe el rey, pero ellos le adoran, le entregan los obsequios y son prevenidos por un ángel sobre las verdaderas intenciones de Herodes, por lo que no regresan al palacio del soberano, sino que una vez finalizada su visita al pesebre de Belén se marchan provocando la ira del rey, que ordena matar a todos los niños menores de dos años naciendo así la horrenda matanza de los Santos Inocentes que se celebra el día 28 de diciembre. Para ese momentos, otro ángel se le aparece en sueños al patriarca José indicándole que visto el plan de Herodes, es preciso que coja a María y al niño recién nacido y se marche toda la familia a Egipto.



Ésta es la leyenda recogida en el Evangelio de Mateo, y así es como conocemos la tradición.
Y siempre asociamos a Melchor, Gaspar y Baltasar siendo guiados por una estrella, y en ningún escrito de la Biblia aparece la mención a que estos tres hombres fuesen astrólogos o astrónomos.

Para seguir a una estrella y conocer los movimientos de los astros, se precisan unos conocimientos básicos en el maravilloso arte de la astrología, por ello la tradición más extendida es que estos "magos", eran realmente astrólogos.

A Jesucristo se le conoce entre otras muchas cosas como "El Pez", el pez era su símbolo en la primitiva comunidad cristiana y con el pez se reconocían entre ellos los miembros del Cristianismo de la Primera Iglesia; era con este símbolo que escribían en paredes y lugares públicos de la ciudad de Roma para comunicarse secretamente de dónde se reunirían para escuchar los sermones de Pedro, aquel apóstol que negó tres veces a Jesús antes de que cantase el gallo, y que acabó siendo "la primera piedra" sobre la que se construye "la Iglesia".




Este hecho histórico de los cristianos ocultos y perseguidos que se amparaban bajo el signo del pez se recoge en la película Quo Vadis.



De peces entendían un rato los apóstoles, pues la mayoría de ellos eran pescadores, como Pedro, por ejemplo, el primer Papa de la Historia Cristiana.

¿Qué estrella siguieron Melchor, Gaspar y Baltasar?. Como se ha publicado en este blog, el fenómeno astrológico que se dio entre los años 7 a.C y el 6 a.C fue el stellium que se formó entre Sol, Luna, Saturno, Júpiter y Urano en el signo de Piscis, cuyo dibujo forma parte de la portada de este blog. Este evento daría comienzo a la Era de Piscis de unos 2000 años aproximadamente en el que nuestra cultura occidental de tradición judeocristiana se basa en el nacimiento y existencia del hombre más famoso de la Historia: Jesús de Nazaret.
Sólo un líder de masas que cambia la Historia y funda su propia iglesia pudo nacer bajo esa influencia de extrema fuerza espiritual tan ligada a las aguas en la que los cristianos se introducen desde que nacen a través del rito del bautismo.

La palabra "mago" proviene de la lengua elamita, una lengua muerta que se habló a comienzos del Imperio Persa, "ma-ku-ish-ti", que deriva al persa "ma-gu-u-sha", de ahí pasa al acadio (lengua semítica que se habló en Mesopotamia) "ma-gu-shu"; llega al griego como "magós-magoi" hasta terminar en la madre de nuestra lengua "magí,magister" en latín siendo evolucionado el vocablo en "mago" en español.
Como se ha escrito arriba, bastante improbable que en la tradición católica se permitiese la presencia de unos brujos/magos/hechiceros campando a sus anchas en las cercanías de la cuna del Mesías y que este hecho no haya sido censurado en la Biblia.

Sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar tienen un origen y también una leyenda; la primera vez que se sabe de los nombres de estos magos aparece en el siglo VI en la iglesia de San Apolinar Nuevo, en Rávena (Italia); estos nombres eran Apellicon, Amerín y Damascón, que en hebreo pasan a ser Malgalath, Serakin y Galgalath.
Melchor es un nombre de origen hebreo que proviene de Melkior y significa "rey de la luz"; se le representa con la piel clara y el pelo canoso/rubio, como alegoría de los pueblos europeos nórdicos. Sería según la leyenda el mago que provenía desde Europa.
Gaspar es un nombre de origen incierto, aunque todo apunta que provenga del sirio Gushnassaph o del persa Kansbar,significando ambos "administrador del tesoro", por extensión, "el que guarda los bienes de Dios" (¿sería Gaspar el encargado de llevar el oro?). Antiguamente se le representaba con barba oscura, en representación a los pueblos de Asia; hay por ahí incluso una leyenda en la que se dice que venía de Mongolia. En la película Ben-Hur, Gaspar es más bien tirando a árabe muy moreno, y es un sabio que se deja caer por Judea para prestarle sus caballos a Judá Ben-Hur en tiempos de Jesús. En la película Gaspar está presente en la Pasión y Crucifixión comunicando al héroe Ben-Hur que lo que está viendo es un horror que le produce mucha pena pues "aún me acuerdo de cuando fui a Belén a entregarle presentes el día que nació". La tradición moderna le caracteriza como un simpático pelirrojo, y así es como nos gusta que nuestro rey luzca en la imaginería popular.
Baltasar es el conocido popularmente como "el negrito"; el nombre proviene del asirio Bel-tas-assar, "que El (Dios) proteja al Rey". Representaba la juventud del hombre, portador de la mirra. La Iglesia Católica en afán por universalizar la religión y para tener a todos los pueblos contentos, decide representarlo como un hombre de raza negra.
"Magi, magister" derivó al "Maestro" del español y de ahí que tengamos en nuestra lengua el término "magisterio", que explica la enseñanza o docencia, por lo que tomando las referencias de este batiburrillo, podríamos decir que Melchor, Gaspar y Baltasar, eran unos maestros sabios versados en algún conocimiento, ¿cómo pudieron ellos conocer el significado del evento celestial único que estaba teniendo lugar en el cielo por aquellos días?.
Conociendo la Astrología.



La tradición más extendida sobre la leyenda de los Reyes Magos les adjudica el rol de astrólogos, y por ello, hace unas décadas, el astrólogo uruguayo Boris Cristoff propuso que el Día Internacional del Astrólogo pasase a ser celebrado el 6 de enero, día de Reyes o Epifanía del Señor, en lugar de celebrarse durante el equinoccio de Primavera, entre el 20-21 de marzo, cuando el Sol entra en Aries y da comienzo el año astrológico tropical.

http://www.jbrignone.com.ar/diadelastrologo.html

 Coincide esta fecha con el año Norouz o nuevo iraní, no por ello se dice es la tierra de origen de los Reyes Magos de Oriente.
Y por las cercanías del equinoccio de primavera nacería el Mesías Jesús de Nazaret, teoría que se ha desarrollado en este blog.
Muchos entusiastas de la Astrología debaten cuál debería ser el Día Internacional de nuestra disciplina, si en enero o en marzo, por lo que el debate quedó abierto unos años atrás quedando en el aire la siguiente teoría: el equinoccio de primavera sería el Día Internacional de la Astrología (el arte, the craft, la disciplina) y el día 6 de enero sería más para la figura del astrólogo, el intérprete de las estrellas, en honor a Sus Majestades los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar.

La idea es buenísima, tener dos días para nosotros, uno para nuestro campo y otro para nuestra figura, día celebrado el 6 de enero.

Por ello, en esta mágica Noche de Reyes, y en honor a los Tres Sabios, que eran Tres Magos, que supieron leer e interpretar las estrellas y por lo tanto, en honor a estos Tres Astrólogos, os deseo a todos unos Felices Reyes y un feliz Día del Astrólogo mañana día 6 de enero.

"Les parecerá ingenuo, pero yo cada vez que paso por aquí en estas fechas, no puedo dejar de mirar"





 Feliz Día del Astrólogo.


Os espero, aquí, como los Reyes Magos, leyendo las Estrellas


Lectio Stellae


Bibliografía de la cual se ha extraído el origen y significado de los nombres de los Reyes Magos, tomada de "Un nombre para toda la vida", de Oscar Vicens, ed Ágata, pub. 1998.